Veinticuatro horas en Cajatambo
Los gallos ya cantan desde la una de la madrugada a cada hora, y a las cinco menudean los "quíquiriquis" en las casas unos y otros, como respondiendo entre sí. El concierto se hace más melodioso y armónico con el trino de las avecillas en los árboles de los huertos y en el techo de las casas, con el que el amanecer se hace más alegre y la vida tiene un color rosáceo y aromatizado todo el ambiente.
El pichiuchanca (gorrioncito), el Yuquish (zorzal), el Picuruy (Ruiseñor) y otros tantos como la paloma cuculí.... han roto la negrura de la noche para pasar al otro lado del telón, donde se aclara el día con el asomo del astro Rey (sol-inti) por las abras accidentales de las cumbres del Oriente con su mejilla resplandeciente.
La gente esta andando, unos desde las tres o cuatro de la mañana cuando tiene que ir al campo a controlar el ganado, ordeñar las vacas, o mirar las sementeras lie Ocgupata, Minapata, Gachir, Milpocg, Gontaycgocha Tuntur, Laquiar, Ziscan, Jagapampa y otros parajes de pasto natural donde se alimentan los ganados.
Son las seis de la mañana, la ama y señora de la casa abre el "gulpu" del fogón donde la candela está viva - si no es así irá al vecino - a traer candela encima de la bosta. Luego empieza la preparación del desayuno. Las humaredas de las cocinas advierten que se está cocinando el "chupe verde", el chocolate, el café de cebada, el agua de Toronjil o cedrón para tomar "El Jampi" con cancha, semita, bollo o el pan, el sango con queso.
A la salida de los caminos se encuentra la gente, unos ¡legando de haber regado toda la noche "huarachi", y otros van a empezar la labor del día en las diferentes acciones del quehacer humano. Van por el camino con dirección a la chacra, poncho al hombro, con lampa parada o doblada, pico, barreta o racuana en mano, que son las herramientas del trabajo diario.
El Sol ya baja por Parcgusequia, las damas hacen el aseo de la casa, patio y veredas con agua y escoba hecha de "jegui", de "taya, de "puchca" , Marco o cualquier otra rama. Luego las damas dan de comer a las gallinas y otras aves de corral el trigo sucio de la Era, o la granza de las cosechas. Tiene además dar de comer a los cuyes y conejos, o la cebada al chancho cebón que pronto será chicharrón y manteca. De allí saldrá el "pocash" y su "Ishpaypucu" servirá para jugar el fútbol, como si fuera pelota de jebe.
Los niños a las ocho de la mañana parten con dirección a la Escuela de La Torre. Otros que no han tenido tiempo de lavarse en casa lo harán en el río de "mulinupampa" o "cruzasaca", agua que viene de las nevadas andinas con un frío que refresca de verdad. Esta hora todavía no llega el Sol a Cajatambo. La formación del alumnado después de la segunda campanada, ya se hace en el patio de la Escuela.
Mientras tanto en el campo, los agricultores, después de chacchar coca con cigarro, endulzando con cal de su "ishcupuru" y tomar su aguardiente, empezaban a trabajara las 9 de la mañana, unos cuspando habas, o papas, otros desyerbando el trigal; algunos barbechando chacras para sembrar. Unos con yunta (par de toros unidos), por tener chacras grandes, otros a barreta y pico. Los que vivían en sus "jatos" estancias cuidando sus animales, preparan su desayuno-almuerzo al mismo tiempo y bien temprano para llevar al ganado a pastar en la pampa más verde de la zona andina. Llevan consigo el fiambre "uchupa" para la hora de las tres de la tarde.
Al atardecer el ganado vuelve al redil casi siempre a la misma hora guiados por el instinto, tras de ellos baja el pastor con su inseparable perro "alcgo". Llegando a la choza encierra el ganado, luego toma por segunda vez el alimento que dejó en la mañana, y en seguida se apresta a dormir. De noche estará presto a la bulla del ganado cuando el visitante astuto (zorro) sorprende al lugar para satisfacer su necesidad biológica acosado por el hambre.
Así amanece el otro día, y esta actividad se volverá a repetir, tan igual que el anterior, hasta cuando deje esta tierra.
Mientras tanto en el pueblo, la dama en la casa- es decir las que se han quedado -" están afanadas en hilar, tejer, lavar y zurcir ropas para el esposo e hijos. Algunas, según el caso que se presenta hacen actividades como: pelar papas menudas para hacer la papaseca, algunas veces pelar chuño o moray recién sacadas de las pozas donde han madurado por espacio de una semana o un mes, según cada caso. Otras se van al campo a buscar bosta o leña de los montes para usar como combustible en la cocina.
Cuando se acercaban los días de Fiesta del pueblo y las cosechas tenían que pelar trigo, maíz con ceniza de molle o de cascara de habas; fuego elaborar la jora para hacer chicha. Para elaborar la chicha se llevaba combustible consistente en tallo de habas, el "ayapatulún" y el "guishgue". Agonizando ya el día la pobre dama tiene que preparar la cena para el esposo que viene del campo y los hijos que llegaron de la escuela, otros del campo, algunos del juego, etc.
Y, los varones, siguen en los trabajos campestres, a veces juntos con las mujeres tomo en el caso de las siembras y las cosechas. Cuando son las tres de la tarde, hacen una paro obligado en la faena, porque ya es la hora de "uchupar", y porque ya la sombra de "huacatupe " (intihuatanan de Cajatambo). ha llegado hacia la quebrada adyacente marcada por la naturaleza. Después de esta hora de descanso previa las costumbres, empezaban a trabajar con más energía hasta concluir el compromiso. Llegado las 5 de la tarde o algo más. Según el avance del trabajo la gente da alto a la labor del día; aguardan sus herramientas, se cambian y retornan al pueblo, donde la familia espera.
Ahora veamos lo siguiente: A medio día en el pueblo, las calles y la plaza están vacías de público, donde solamente se ven gallinas, perros, chanchitos, Algunas veces se ven pasear ancianos.
Otra de las actividades del día en el pueblo eran los tejedores de ponchos y alforjas, también de fajas (huachcus).
Avanzando el día, se acerca la noche, ya hay bulla en las calles, especialmente en la plaza y la Capilla, como también en cada casa. Los niños juegan pelota y bolitas. La gente mayor está en la Capilla donde se hablan cosas importantes del pueblo, a veces chistes y bromas, con los que se hacen amenas las tardes. Unos que otros se distraen ingresando a las chicherías de Teodosia o del tio Simon Sáenz para ahogar la sed o el deseo de tomar con su roncito.
A la hora de las seis de la tarde, algunos se van a "gochajarur" al estanque de Arcacgochao de Yacuyarcgunan, al estanque de Ziscan , Gachir, Gasunucro para el riego del día siguiente.
Pero otros ya se dirigen a "huarachir" o sea a regar toda la noche en alguna chacra. Y avanza la hora, en cada casa se encienden las velas o los lamparines de kerosene y se realiza la cena. Los perros van disminuyendo su ladrido, sólo lo hacen al paso de algún noctámbulo que atraviesa la calle. Así poco a poco se va silenciando la noche, con algún canto de la pacapaca que anuncia sorpresivamente algún mal agüero.
Pero otros ya se dirigen a "huarachir" o sea a regar toda la noche en alguna chacra. Y avanza la hora, en cada casa se encienden las velas o los lamparines de kerosene y se realiza la cena. Los perros van disminuyendo su ladrido, sólo lo hacen al paso de algún noctámbulo que atraviesa la calle. Así poco a poco se va silenciando la noche, con algún canto de la pacapaca que anuncia sorpresivamente algún mal agüero.
En un momento, como rompiendo la soledad de la noche, más o menos a las doce la noche se escucha a lo lejos el sonido armónico de la guitarra, acompañado de las voces que ejecutan un huayno o un Yaraví, un grupo de amigos que han armado la jarana, para dar serenata algún amigo que cumpleaños o simplemente un saludo romántico a la amiga, o también simplemente por alegrarse de alguna satisfacción acaecida. Pasan las horas entra en frio de la madrugada, los gallos menudean sus cantos, los perros ladran con más insistencia, aparece por el oriente con brillo el Lucero de la mañana y los siete cabritos que se divisa en los cielos anunciando la cercanía del amanecer.
Nuevamente a la madrugada se rompe el silencio de la noche, se acerca el alba del nuevo día. Las aves arman la sinfonía natural más sublime de la vida.
Hombres y mujeres salen de sus casas a enfrentar la vida, que tiene frío, calor, dolor, preocupación, alegría, sinsabores, en fin todo lo que nos ofrece cada circunstancia. Esto es hoy, será mañana y toda nuestra vida, hasta cuando el corazón deje de latir.
Hombres y mujeres salen de sus casas a enfrentar la vida, que tiene frío, calor, dolor, preocupación, alegría, sinsabores, en fin todo lo que nos ofrece cada circunstancia. Esto es hoy, será mañana y toda nuestra vida, hasta cuando el corazón deje de latir.
¡ Estas son las veinticuatro horas de Astobamba!. Esto vi y participé en mi infancia.
AÑORANZAS A LA TIERRA NATAL
Cuando me acerco a mi Tierra arriba, entre beldades de la Sierra,
que orgulloso y ufano me siento lleno de alegría y de puro sentimiento.
Percibo el olor de la Tierra fecunda, el aroma de tanto vegetal que abunda,
el trinar de los pajarillos diferentes y rayos solares del firmamento celeste.
El rumor del río Shapil que baja y el silbido del aire que peina la paja,
forman la música del Ande Milenario, allí adoro a Dios y admiro su Misterio.
Miro Astobamba, sus valles y montes sus animales, son lindos e importantes;
este es un tesoro, todo esto me pertenece, allí vi la luz un Día como flor que nace.
Ruedan lágrimas por mis mejillas al recordar mi niñez de horas aquellas,
en añorados lares de una bella vivencia, allí se ha perpetuado toda mi existencia.
Cuando paso por las sendas floridas siento que las flores me reciben alaridas
jav7eres@hotmail.com/musicadecajatambo@hotmail.com



















